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Bodas

Las preguntas que deberíais haceros antes de decidir cómo contar vuestra boda

Retrato natural de unos novios en una finca de Madrid

Cuando una pareja viene al estudio por primera vez, casi siempre trae la misma pregunta: "¿qué incluye?". Y casi siempre salen con otras muy distintas, que son las que de verdad importan: cómo queremos vernos dentro de veinte años, qué vamos a hacer con las fotos, quién va a ver la película y dónde. Nadie os las hace, y son las que deciden si el reportaje os va a emocionar o solo os va a gustar. Estas son las que os proponemos que os hagáis vosotros, y que hagáis a cualquier profesional con el que habléis.

¿Cómo queréis veros en las fotos?

No hay un estilo mejor que otro; hay el que se parece a vosotros. Preguntad al fotógrafo cuál es el suyo y pedidle un reportaje completo de una boda, no las diez mejores fotos.

  • Documental. El fotógrafo no dirige ni interrumpe: observa, se anticipa y captura lo que pasa. Es el que hacemos nosotros y el que elige quien quiere que las fotos cuenten cómo fue el día, no cómo posaron.
  • Editorial. Fotografías muy cuidadas, con dirección, luz trabajada y composición de revista. Si os gustan las portadas, preguntad cuánto tiempo del día pide.
  • Clásico. Retratos de familia bien hechos, grupos ordenados, la foto que los abuelos enmarcan. Toda boda necesita algo de esto; la pregunta es cuánto.
  • Artístico o de autor. Dobles exposiciones, siluetas, juegos con la luz, blanco y negro. Preguntad si se hace en la boda o en la edición, y si podréis elegir.

Y una pregunta que casi nadie hace: ¿en color, en blanco y negro o las dos? Hay bodas que en blanco y negro cambian por completo.

Silueta de los novios al atardecer: fotografía de autor dentro de un reportaje documental
Silueta de los novios al atardecer: fotografía de autor dentro de un reportaje documental

¿Uno o dos fotógrafos? ¿Y videógrafos?

Es una de las decisiones que más cambia el resultado, y merece pensarse en vez de darla por hecha.

Un solo fotógrafo puede hacer un reportaje excelente si la boda es recogida: pocos invitados, preparativos en la misma finca, ceremonia y celebración en el mismo sitio. Lo que no puede hacer es estar en dos lugares a la vez. Mientras está con la novia, no está con el novio; mientras fotografía el "sí" de frente, no ve la cara de los padres.

Dos fotógrafos resuelven eso: preparativos de los dos a la misma hora, la ceremonia desde delante y desde detrás, la entrada de la novia y la reacción del novio en el mismo instante, el cóctel cubierto entero cuando los invitados se reparten por la finca. No es "más fotos": es que no falte ninguna de las que importan. Preguntad cuándo lo recomiendan y cuándo no; a nosotros nos parece necesario a partir de cien invitados, con preparativos en sitios distintos o cuando los dos queréis tener vuestra propia parte del día contada.

Con el vídeo pasa lo mismo, pero más. Un videógrafo graba; dos ruedan: uno lleva el plano general y el otro los detalles y las reacciones, y en el montaje eso se convierte en ritmo, en cortes que tienen sentido, en una película y no en un vídeo. Si vais a tener dron o proyección en tiempo real, preguntad quién se encarga, porque un videógrafo solo no puede pilotar un dron y grabar la ceremonia al mismo tiempo.

Preparativos del novio frente al espejo, a la misma hora que los de la novia
Preparativos del novio frente al espejo, a la misma hora que los de la novia
Preparativos de la novia: con dos fotógrafos no hay que elegir
Preparativos de la novia: con dos fotógrafos no hay que elegir

¿Conocen vuestra finca?

No es una pregunta de cortesía. Un fotógrafo que conoce la finca sabe dónde da el sol a las siete de la tarde de vuestra fecha, cuánto se tarda de la ceremonia al rincón del embalse, qué salón interior sirve si llueve y desde qué terraza se ve Toledo entero. Si no la conoce, preguntad si va a ir a verla antes o a estudiarla con vosotros; y si os dice que "todas las fincas son iguales", ya tenéis vuestra respuesta.

Pareja de novios con Toledo al fondo desde el Cigarral de las Mercedes: conocer la finca es saber dónde está esta vista a cada hora
Pareja de novios con Toledo al fondo desde el Cigarral de las Mercedes: conocer la finca es saber dónde está esta vista a cada hora

¿Os van a conocer a vosotros?

Esta es la más importante de todas y casi nunca se hace. Imaginad que alguien tiene que escribir vuestra biografía y no os ha visto nunca: puede contar los hechos, pero no sabrá qué os importaba de verdad. Con un reportaje de boda pasa exactamente eso. Un fotógrafo que llega el día de la boda sin conoceros fotografiará lo evidente: la entrada, los anillos, el baile. Uno que os conoce sabe que vuestra abuela es la persona más importante de esa sala, que a tu padre le costó decir que sí a leer un discurso, que ese amigo que viene desde Argentina lleva diez años sin veros. Y estará mirando ahí cuando pase.

Por eso preguntad cuántas veces os vais a ver antes de la boda, si va a ser la misma persona que os fotografíe, y si os van a preguntar por vuestra gente y no solo por vuestro horario. En nuestro caso, entre tres y seis meses antes empezamos a trabajar con cada pareja, y buena parte de ese tiempo no es técnica: es conoceros, para que el día de la boda sepamos, bajo nuestro criterio, qué momento merece la cámara y cuál merece que nos apartemos.

La emoción del novio con su familia: el momento que solo ve quien sabe dónde mirar
La emoción del novio con su familia: el momento que solo ve quien sabe dónde mirar

¿Queréis una película o un vídeo?

No es lo mismo. Un vídeo registra; una película cuenta. Preguntad qué es cada cosa en su caso y pedid ejemplos:

  • Tráiler de dos o tres minutos, para compartir a la semana siguiente.
  • Película de diez a veinte minutos, con narrativa: preparativos, ceremonia, discursos, fiesta, ordenados como una historia y no como una lista.
  • Ceremonia y discursos íntegros, sin cortes, para volver a escuchar cada palabra.
  • Piezas guionadas: una entrevista a los novios grabada antes, unas cartas leídas en off, la historia de cómo os conocisteis. Son las que más se lloran.
  • Formato vertical para redes, si os importa, grabado como tal y no recortado.

Y las técnicas que cambian una película: slow motion para la salida de la ceremonia o el confeti, dron para situar la finca y el paisaje (preguntad por permisos, no siempre se puede), steadicam para moverse entre los invitados sin que la imagen tiemble, y sonido directo de la ceremonia con micrófonos, que es lo que separa una película de un vídeo de móvil.

Ceremonia vista desde el dron en Aldea Santillana
Ceremonia vista desde el dron en Aldea Santillana

¿Queréis verlo esa misma noche?

Existe una opción que sorprende a todo el mundo: la proyección en tiempo real. Grabamos los preparativos, la ceremonia y el cóctel, lo montamos durante el banquete y lo proyectamos en la fiesta, con todos los invitados todavía allí. Los que se lo perdieron lo ven, los que estuvieron lo reviven, y vosotros veis vuestra boda por primera vez rodeados de los que la han vivido con vosotros. Preguntad si es posible en vuestra finca y a qué hora encajaría.

Fiesta con bengalas: el momento que la proyección en tiempo real permite revivir esa misma noche
Fiesta con bengalas: el momento que la proyección en tiempo real permite revivir esa misma noche

¿Y los invitados, cómo participan?

Hay fotos que no las hace el fotógrafo y son de las más divertidas del reportaje. Fotomatón con impresión al momento y libro de firmas con las tiras. Photo booth 360, con vídeos en cámara lenta girando alrededor del grupo, pensados para compartir esa misma noche. Preguntad si van con persona dedicada, cuánto tiempo están activos y qué se llevan los invitados a casa.

Novios con humo de colores: la foto que los invitados también se llevan del fotomatón y el 360
Novios con humo de colores: la foto que los invitados también se llevan del fotomatón y el 360

¿Dónde van a vivir vuestras fotos?

Esta es la pregunta que más se olvida y la que más pesa con los años. Unas fotos en el móvil se ven; unas fotos en la pared o en un álbum se viven.

El papel. No todos son iguales. El mate es sobrio y no refleja; el lustre tiene un punto de brillo que da profundidad; el perlado es más luminoso y elegante; los papeles de algodón (fine art) son los de galería, con textura y durabilidad de décadas; el baritado es el papel de la fotografía clásica, para el blanco y negro. Preguntad cuál usan y pedid tocarlo.

El álbum. Preguntad por el tipo de encuadernación: un álbum de lomo plano (lay flat) abre las dobles páginas sin pliegue, que es lo que permite fotos a doble página. Por el tamaño: cuadrado (30x30), apaisado, y si hay copia reducida para los padres. Por los materiales de la cubierta: piel, lino, madera, metacrilato con la foto de portada, tela con grabado. Por los colores: hoy hay cartas enteras de linos y pieles, y merece la pena verlas junto al vestido o los colores de la boda. Y por la caja: de madera, de lino, con hueco para el USB; es lo que va a estar en la estantería.

Las copias y la pared. Lienzos, metacrilatos, impresiones enmarcadas, copias pequeñas para regalar a la familia. Preguntad qué os recomiendan para vuestra casa y en qué tamaños tiene sentido cada foto.

Retrato de la novia en blanco y negro: el tipo de imagen que pide un papel baritado o de algodón
Retrato de la novia en blanco y negro: el tipo de imagen que pide un papel baritado o de algodón

¿Queréis que el álbum se mueva?

Hoy es posible: realidad aumentada. Apuntáis con el móvil a una foto del álbum y se reproduce el vídeo de ese momento: la entrada, el sí, el primer baile. Un álbum que dentro de veinte años sigue pudiendo enseñar la voz de vuestros abuelos en el discurso. Preguntad si lo hacen, cómo se activa y cuántas fotos pueden llevarlo.

¿Cómo os van a acompañar hasta la boda?

Las mejores decisiones sobre todo lo anterior no se toman el día de la firma; se toman en los meses previos, cuando ya sabéis la finca, la hora de la ceremonia y cómo va a ser el día. Preguntad si van a estudiar la luz de vuestra fecha y vuestra finca con vosotros, y si podréis cambiar de idea sobre el álbum o la película cuando hayáis visto las fotos.

Una última pregunta, para vosotros

Imaginad que han pasado veinte años y sacáis vuestra boda de la estantería. ¿Qué queréis encontrar ahí? Esa respuesta es la que os dice qué estilo, qué película, qué papel y qué álbum elegir. Todo lo demás son detalles que os ayudamos a resolver.

Contadnos cómo os imagináis ese momento y os preparamos vuestras opciones.

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¿Hablamos de vuestro proyecto?

Cuéntanos cómo es vuestra historia y creamos juntos el reportaje que siempre habéis soñado.

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